Te conocí un día de Enero, con la luna en mi nariz, y como vi que eras sincero, en tus ojos me perdí. ¡Qué torpe distracción y qué dulce sensación! Y ahora que vamos por el mundo, como Eneas y Benitín, ya te encontré varios rasguños que te hicieron por ahí. ¡Pero mi loco amor, es tu mejor doctor! Voy a curarte tu alma en duelo, voy a dejarte como nuevo y todo va a pasar, pronto verás al sol brillar. ¡TÚ más que nadie merece ser feliz! Ya vas a ver como van sanando poco a poco tus heridas, ya vas a ver como va la misma vida a decantar la sal que sobra del mar. Y aunque hayas ido al extranjero hasta en tu propio país, si yo te digo “Como dices”, tú aún dices “Qué decís” Y lloras de emoción oyendo un bandoneón. Y aunque parezcas despistado con ese caminar pausado, conozco la razón que hace doler a tu corazón, por eso quise hacerte esta canción. Ya vas a ver como van sanando poco a poco tus heridas. Ya vas a ver como va la misma vida a decantar la sal que sobra del mar-
17 de agosto de 2011
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario